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Buenos Aires, Martes 17 de Julio de 2018 -  06:06 am 
INTERÉS

02-03-2015

Afirman que el asma de un niño puede afectar su desempeño escolar


Con el inicio de las clases y las actividades de educación física aumenta la exposición a factores que pueden desencadenar la presencia de síntomas asmáticos. Además, las escuelas favorecen la transmisión de infecciones virales como las causadas por los rinovirus. Ello, sumado a la insuficiente ventilación y otros problemas edilicios favorecen la aparición de factores alergénicos, como la alta humedad del ambiente, lo cual permite mayor presencia de ácaros, diversos alérgenos y metabolitos de hongos. Así lo explican desde la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias (CIDEA).

Según el doctor Jorge Máspero, director médico de la Fundación CIDEA, “los pacientes con asma sufren un enorme impacto de la enfermedad sobre su salud, lo que se traduce en pérdida de días de escuela y en una productividad significativamente más baja cuando se hallan en presencia de síntomas, y en muchos otros tipos de limitaciones en su vida cotidiana”.

El asma es una enfermedad que se produce por la inflamación de las paredes de los bronquios ante la inhalación de diferentes sustancias, produciéndose no sólo la contracción de los músculos que rodean las vías respiratorias sino también edema e hipersecreción de moco y congestión vascular, afectando el ingreso de aire en los pulmones.
Por esto, Máspero considera que “el control del asma es un objetivo ineludible no sólo porque lograrlo mejora la calidad de vida del paciente y reduce o elimina cualquier limitación que pueda causar la enfermedad, sino también porque disminuye enormemente el riesgo de exacerbaciones o crisis y el consiguiente riesgo de visitas a salas de emergencia, eventuales internaciones o muerte por asma”.
Los síntomas característicos del asma son sibilancias (silbidos al espirar), opresión en el pecho, dificultad para respirar y tos. La consulta con un especialista de confianza al inicio de clases permite que éste pueda diagnosticar y tratar adecuadamente esa enfermedad que padecen más de 300 millones de personas en el mundo.
La exposición a ácaros, las esporas de hongo alternaría, el polen de ambrosía y de cardo ruso en zonas rurales, así como también el incremento de factores alergénicos en esta época del año son algunos de los desencadenantes de las crisis asmáticas.
Diagnóstico:
*Clínicamente, el asma puede ser diagnosticado a partir de sus síntomas y éstos constatados a través de exámenes de la función pulmonar, medición de óxido nítrico en aire exhalado, entre otras.
*Determinantes como la variabilidad estacional, la ocurrencia de síntomas a partir de la exposición a sustancias alergénicas y la presencia de antecedentes asmáticos y alérgicos en la familia son analizados por el especialista.
Estudios pulmonares como la espirometría y su potencial cambio por broncodilatadores resultan un método fiable a la hora de diagnosticar el asma ya que permiten evaluar la limitación respiratoria y su reversibilidad.
Tratamiento
Máspero apunta que el tratamiento depende de la gravedad del paciente y se determina la elección de los medicamentos según cada caso. Asimismo, se contempla el uso de medicamentos con efectos a corto y largo plazo:
*El tratamiento a corto plazo recurre a medicamentos de rápido alivio o “rescate” que contrarrestan los síntomas del asma una vez manifestados pero no actúan sobre la enfermedad, éstos son: broncodilatadores de acción corta y los corticoides orales o inyectables en casos de exacerbaciones.
*El tratamiento a largo plazo implica la aplicación de medicamentos de uso diario que controlan la enfermedad y disminuyen la inflamación de las vías aéreas, de ese modo, actúa sobre los síntomas de la enfermedad. Los medicamentos que se emplean para largo plazo son: los antileucotrienos, los esteroides inhalados solos o en combinación con broncodilatadores de acción larga.

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